EL NILO UN MAPA UNICO
En 1929 era Presidente de Turquía Mustafá Kemal, llamado por el pueblo Ataturk padre de la patria, quien se propuso derribar las viejas instituciones feudales, la esclavitud y los harenes para transformar a su país en un estado moderno. Una de sus primeras tareas fue mandar a casa a las odaliscas del palacio Topkapi. A continuación encomendó a Malil Edhem, director del Museo Nacional de Turquía, poner orden en los tesoros que albergaba el edificio. Fue allí donde el 9 de noviembre de 1929 apareció un viejo mapa dibujado en piel de antes que mostraba las costas del continente americano y las de Europa y África. El mapa era original de un tal Ahmed Muhiddin, más conocido como Piri Reis, almirante de la flota de Soliman el Magnífico además de dibujante de mapas y coleccionista. Era un mapa trazado, al parecer, a partir de otro que databa de los tiempos anteriores a Alejandro Magno.
Piri Reis había dibujado varios mapas, pero éste poseía detalles extraordinarios en verdad. Había obtenido la información, se dice, de un marinero español apresado por los turcos en 1501. Y este marinero confesó a Piri Reis, al verlo tan interesado en su historia -decía el español que había acompañado a América a Cristóbal Colón en sus tres viajes-, que poseía un mapa utilizado por el Almirante en su búsqueda del camino más corto a la India.
Quién sabe cuál de las versiones es la correcta, pero sí es indudable que Piri Reis debió escuchar el nombre de Colón, puesto que en el mapa hallado en el palacio Topkapi hay una inscripción en turco que dice algo acerca de «un originario de Génova, de nombre Colón, quien vio un libro donde se decía que en el extremo del mar occidental había costas e islas cargadas de piedras preciosas». El gobierno turco ordenó hacer copias del mapa y las envió a casi todas las bibliotecas del mundo. Hizo la prensa algún comentario trivial sobre el hallazgo y el mapa se perdió en el olvido de los archivos.
Descubren Interesante Información En El Mapa
Años más tarde, cierto capitán Arlington Mallery, empleado en la Oficina Hidrográfica de la Marina de Estados Unidos, realizaba un estudio sobre unas cartas noruegas antiguas del océano Ártico y de Groenlandia. Deseaba demostrar algo que ha venido preocupando desde hace tiempo a la humanidad: si los vikingos llegaron o no a Norteamérica siglos antes que Colón desembarcase en la isla de Guanahaní. Pero encontró por casualidad el mapa del almirante turco y, sin querer, hizo algunas comparaciones. Se quedó perplejo.
Vio que la Tierra de la Reina Matilde figuraba en el mapa de Piri Reis con las islas que contienen los mapas modernos. Además, no había señales de hielo, como si el mapa hubiese sido dibujado antes del periodo glaciar. Había tal exactitud en las longitudes y latitudes que Mallery se resistió a creer lo que veía, pues fue a partir de 1765, dos siglos y medio después de dibujarse el mapa, que los cartógrafos comenzaron a realizar mapas con acierto. Un experto bien conocido en estudios de la corteza terrestre, el Dr. Charles H. Hapgood, profesor en la Universidad de Keene, Nueva Hampshire, tomó por su cuenta el mapa y halló anomalías incomprensibles.
Eran detalles que sólo muy entrado el presente siglo fueron descubiertos.Por ejemplo, figuraba en el mapa la isla de Marajo, en la desembocadura del río Amazonas, a pesar de que era desconocida en 1513 y tardarían unos treinta años más en hallarla los exploradores portugueses. Aparecían los Andes dibujados con gran exactitud, con todo y unas llamas, animales acerca de cuya existencia nada sabían en Europa. Y tampoco en Turquía.
Vio en la península de Yucatán un río desconocido en aquella época y cerca de Argentina localizó las islas Malvinas, descubiertas en 1592. La Antártida mostraba su perfil bajo los hielos, que sólo a partir del Año Geofísico Internacional 1957-1958 se determinaría en su casi totalidad. El mapa de Piri Reis mostraba una cadena montañosa en el Polo Sur que sería descubierta en 1952, y así lo confirmaría en 1957 el sacerdote jesuita Daniel Linehan, director del observatorio del Boston College, quien había participado en una expedición al Polo Sur para confirmar los datos del mapa.
Por su parte, el profesor Hapgood terminaría realizando un estudio comparado con otros mapas del Renacimiento para llegar a esta conclusión: el centro del mapa de Piri Reis puede localizarse en la intersección del meridiano que pasa por Alejandría y el Trópico de Cáncer. Es decir, a muy corta distancia de la Gran Pirámide de Egipto, que veremos muy pronto. En este momento sólo nos interesa del mapa de Piris Reis la región del continente africano, que nos reserva algunas sorpresas.

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