LAS PIRAMIDES Y SU CONSTRUCCION
Los libros de historia y los textos escolares no parecen conceder demasiada importancia a la técnica utilizada en la construcción de la Gran Pirámide
Dicen que tardaron unos veinte años en terminarla los egipcios y que sirvió de tumba al faraón Keops. Pero dan la impresión de facilitar su información un poco a la ligera, sin detenerse a establecer comparaciones, a investigar si de verdad ese número de años fue suficiente para realizar la magna tarea.
Parecen olvidar algo que sucedió en 1964 en la ciudad de México, en ocasión de inaugurarse el Museo de Antropología e Historia. Iba a erigirse en su entrada la monumental estatua de Tláloc, la divinidad de las aguas, pero era preciso transportarla desde una barranca cercana a San Miguel Coatlinchan. La operación de traslado de la mole, a lo largo de cuarenta y ocho kilómetros, iba a resultar más complicada de lo que en principio se pensó.
¿Movieron los constructores del la Gran Pirámide los bloque de piedra como muestra esta inscripción de la XII Dinastía, o conocían una técnica mucho más perfecta?
Hubo que recurrir a un vehículo provisto de treinta y dos poderosas ruedas armadas de gruesos neumáticos, sobre el cual se acomodaría al dios. Se cortaron los cables de energía eléctrica, se acondicionaron los caminos, se detuvo el tránsito en los puntos por donde debía circular el convoy. Las poblaciones entre Coatlinchan y México estuvieron pendientes de la operación. Resultó una tarea fatigosa en extremo y, sin embargo, el bloque era menos pesado que cualquiera de las piedras de la Gran Pirámide.
Pues bien, si el simple acarreo de una mole de piedra como es el Tláloc causó tantos problemas y hubo que echar mano de tantos obreros y de tantos técnicos durante tantos días, ¿qué decir si los bloques de piedra pasaban de los dos millones y medio? ¿Cuánto tiempo se requirió en el antiguo Egipto para trasladar los bloques desde la cantera hasta la meseta rocosa de Gizeh, cortarlos y acomodarlos en su sitio, formando pisos de tal manera exacta que no hubiese lugar para introducir entre dos piedras un cabello?

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