LOS EXTRATERRESTRES Y LAS PIRAMIDES
En la actualidad aún no se sabe qué técnicas o métodos utilizaron los constructores de las pirámides y monumentos egipcios para transportar los bloques de piedras, y posteriormente poder levantarlos hasta su posición.
Pero resulta que la Gran Pirámide es varias veces mayor que el observatorio astronómico de Stonehenge. ¿Cómo hicieron los egipcios para erigir su pirámide número uno? ¿Estaban sus finanzas en condiciones como para invertir sumas incalculables en la construcción del edificio?
Ningún estado en la actualidad se atrevería a realizar un gasto tan cuantioso, utilizando un ejército integrado por un cuarto de millón de obreros y tanta piedra como para levantar un muro de metro y medio de altura en torno a Francia, como afirmaría Napoleón Bonaparte al encontrarse ante el colosal edificio. ¿Podemos pensar que la pirámide fue construida por un pueblo subdesarrollado, sin ningún sentido de lo que estaba haciendo?
Algunos autores opinan que la Gran Pirámide se construyó en una época del año en que los campesinos no trabajaban, para tenerlos ocupados el faraón. Así, el Dr. Kurt Mendelssohn, profesor de la Universidad de Oxford, emitiría en mayo de 1971 una opinión muy particular.
El faraón había dispuesto un programa de asistencia social, concebida para regularizar la distribución del trabajo por medio de la construcción escalonada de pirámides. Según este erudito, jamás trabajaron esclavos ni prisioneros en la pirámide, sino que los trabajadores cobraban por su labor durante el tiempo que no dedicaban a las faenas del campo y que recibían un sueldo consistente en granos de trigo y otros alimentos.
¿Estaba el Dr. Mendelssohn en lo cierto? No parecen muy convincentes sus razonamientos y, de igual manera, tampoco conoce el hombre contemporáneo qué motivos pudieron tener los antiguos egipcios para levantar las pirámides. Es tan vanidoso, tan seguro de su superior inteligencia, que no se le ocurre pensar que tal vez tuvieron razones muy poderosas, que sólo ellos conocían.
¿Qué reacción sería la de un ser venido de otra galaxia, perteneciente a una avanzadísima civilización, al encontrarse ante una gigantesca presa que alimentase a una planta hidroeléctrica? ¿Acaso no estaría en su derecho al considerar la construcción loca ostentación del gobernante que mandó crear la obra de ingeniería? Sin embargo, nosotros sabemos que las plantas y los embalses constituyen uno de los elementos más importantes de la civilización que conocemos.

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